Esta tarde realizo el curso de iniciación en el Tir Esportiu de Barcelona, con el cual se me dará mi licencia federativa con la que poder adquirir munición y utilizar las armas propiedad del club, con las que coger la práctica requerida para afrontar el examen para la licencia ‘F’.
En estos momentos es cuando se plantea una de las dudas más básicas a la hora de empezar a tirar: ¿por qué calibre me decanto?
Nos encontramos entonces con dos de los calibres más populares y asequibles del mercado, el .22 Long Rifle y el archiconocido 9mm Luger o Parabellum, cada uno de ellos con sus pros y sus contras.

El .22 Long Rifle
Es un proyectil de pequeño calibre (5’6x15mm), caracterizado por ser del tipo denominado ‘rimfire’, es decir, el detonante se encuentra en el aro de la base del casquillo, donde ha de golpearse para su ignición. Otra de sus características es la bala en sí, que tiene el mismo diámetro que el casquillo que la contiene.
Es una calibre de uso muy extendido, con un nivel de ventas que supera con creces al de cualquier calibre mayor, y muy valorado para la actividad del ‘plinking’ (tirar a latas u otros objetos, muy típica en los Estados Unidos, por ejemplo).
A pesar de su pequeño tamaño, continúa siendo un calibre letal y debe ser tratado con el respeto debido a cualquier arma, un detalle que a veces es olvidado.
Pros:
Su bajo precio (hasta una tercera parte que el 9mm Luger) permite reducir los gastos en munición; Su reducido tamaño lo hace un proyectil muy manejable, con un retroceso muy contenido y controlable; Su firma sonora es reducida respecto a otros calibres superiores.
Contras:
En cuanto a modalidades deportivas, el uso de este calibre tiene sus limitacion. Por ejemplo, no puede utilizarse en IPSC.
El 9mm Luger, Parabellum o NATO
Su medida es 9x19mm, pero es mayormente conocido por su sobrenombre ‘Parabellum’, proviniente del dicho “Si vis pacem, para bellum” (“Si quieres paz, prepárate para la guerra”). Su uso ha sido estandarizado en muchos ejércitos a lo largo y ancho del globo, especialmente en aquellos de la órbita de la OTAN.
Se caracteriza por ser del tipo denominado ‘centerfire’, en el cual el detonante se encuentra en el centro de la base, donde ha de golpearse para su ignición. Por otro lado, y al contrario que el .22 lr, la bala tiene un diámetro inferior al del casquillo que la contiene.
Se trata de un calibre muy extendido, tanto en su uso militar como deportivo, gracias a su fuerza suficiente (aunque su poder de parada es poco comparado con un .45 ACP), su vuelo estable y un moderado retroceso comparado con calibres mayores.
Pros:
Es el calibre mínimo para tirar en IPSC, siendo el calibre más extendido en la División de Producción; El equilibrio de sus prestaciones, que lo hace más indicado para iniciarse en el tiro que otros calibres superiores como el .40S&W o el .45ACP; Posibilidad de recargar la munición.
Contras:
Su elevado coste respecto al .22 Long Rifle, llegando a triplicarlo.
¿Qué hacer? Cruel dilema…
En foros de armas, muchos usuarios recomiendan iniciarse en el tiro con el calibre .22 Long Rifle, más domesticable que el Parabellum, mientras que otros le restan toda importancia al calibre, dejando en manos de la habilidad del tirador el comportamiento con el calibre escogido. Además, suele comentarse que subir de categoría con la licencia ‘F’ es más fácil con el pequeño calibre que con su contraparte del 9mm.
La licencia ‘F’ de tercera categoría, la primera a la que se accede, tan sólo permite tener guiada un arma a su propietario, con lo que la decisión de la primera arma adquiere una buena importancia. Una vez se sube a segunda categoría, la cantidad de armas a guiar asciende hasta seis, lo cual permite tener en propiedad varias armas en diversos calibres.
Para mí es sumamente importante la cuestión del IPSC, lo cual obliga de todas todas a decantarse por el 9mm Luger. Por otro lado, la economía es otro factor importante, y esto es algo otorgado por el .22 Long Rifle.
De esta manera, por el momento y hasta adquirir experiencia probando diferentes armas hasta lograr encontrar aquella a la que me adapte mejor, me decanto por una mezcla de ambas opciones: una clásica y eficiente Ceska Zbrojovka CZ75B con kit conversor del .22, que permite tener en una sola arma guiada, la posibilidad de utilizar ambos calibres con sólo cambiar la corredera y otras mínimas modificaciones.

Así, la posibilidad de competir en IPSC Producción con 9mm es totalmente factible, con la opción de ahorrar costes en entrenamiento y entretenimiento con el uso del .22.
Como curiosidad, he de decir que la CZ75 es el arma favorita de Irene “Rally” Vincent, personaje femenino del manga ‘Gunsmith Cats’, aunque ella tiene debilidad por la primera versión de la CZ75, con guardamonte redondeado y el estrechamiento de la corredera más alargado en extensión total.

Ya va quedando menos…











